La elaboración de los pescados ahumados tiene en su inicio características similares al proceso de elaboración de los salazones, si bien aquí las materias primas suelen ser únicamente el atún, bacalao y salmón. El contenido en sal es menor que en la salazón, pero el nivel de humedad que retiene el pescado, es significativamente mayor. Tras el desalado, se procede al ahumado en hornos que impregnan la carne del aroma y sabor característico de los pescados ahumados.

Antes de su envasado, se someten al último proceso de enfriado y loncheado, para que lleguen a nuestros hogares en condiciones óptimas de consumo. Los ahumados de pescado tienen un alto nivel nutritivo, ya que no pierden su contenido vitamínico y se enriquecen con sales minerales, haciéndolos muy adecuados para una buena alimentación.